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VIAJE AL PIRENARIUM DE
SABIÑÁNIGO - 20/04/09
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El día 20 de Abril fuimos 30 socios de ACOM a visitar el Pirenarium de
Sabiñánigo (Huesca), y algunas bellísimas ermitas del románico Serrablés.
Salimos de Andorra a las 7:30 de la mañana para, tras un alto en el camino,
llegar al Pirenarium de Sabiñánigo sobre las 11 de la mañana, donde nos estaba
esperando el guía que nos acompañaría durante todo el resto de la mañana para
enseñarnos las ermitas del Románico Serrablés y, por la tarde, el Pirenarium.

Rumbo al Pirenarium
A las 11:00 comenzamos una pequeña excursión que nos llevó por la zona de
Sabiñanigo y alrededores para visitar tres hermosísimas ermitas del Románico
Serrablés. El guía, magnífico. Explicaba todo con todo lujo de detalles: fechas,
autores, costumbres...

Preparándonos a recibir las
explicaciones del guía en la primera ermita visitada
En
la segunda ermita visitada y con los Pirineos de fondo y con sus cumbres
nevadas, nos hicimos la foto de grupo. Nos la hizo el guía. Alguien dijo, en
plan de broma: "Los grandes delante y los pequeños, detrás"

Foto de grupo
Tras la visita de las tres ermitas, nos dirigimos al
Pirenarium donde, en el restaurante de self-service de sus instalaciones dimo
buena cuenta de una comida abundante y bien preparada. Los salones donde comimos
estaban pintados de tal manera que daba la sensación de que estábamos al aire
libre y en la parte de fuera de un restaurante, en los veladores de la calle.

Aspecto del comedor del Pirenarium con todos
degustando la comida
A las cuatro de la
tarde fue cuando comenzamos la visita al Pirenarium propiamente dicho, y siempre
de la mano de nuestro guía personal. Recorrimos todas sus instalaciones:
maquetas, salas de proyección, salas de fotos del Pirineo, salas de fotos de
profesiones y costumbres de los pueblos del Pirineo, profesiones ya en desuso,
al menos la gran mayoría de ellas.
Pasear por
entre las maquetas y con las explicaciones que nos iba dando el guía, era como
entrar en un país de enanos, en Liliput, donde nosotros, los gigantes, veíamos
todo desde arriba.

Un aspecto de todos nosotros viendo y
fotografiando un pequeño pueblo situado a nuestros pies.
Tras la visita de todo el recinto del Pirenarium y las salas anexas ya indicadas
y siendo las 6 de la tarde, emprendimos el regreso a Andorra, donde llegamos a
eso de las 8:30 de la tarde, tras el disfrute de un día magnífico e inolvidable.
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