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NUESTRAS FIESTAS DE SAN
ANTON Y SAN ROQUE
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FESTIVIDAD DE SAN ANTON
Festividad de S.
Antón, celebrada los días 16 y 17 de Enero,
rescatada para el pueblo por ACOM en colaboración
con el Ayuntamiento de Andorra.
Antonio nació en
el pueblo de Coma, cerca de Heraclea, en el
Alto Egipto. Se cuenta
que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el
dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local haciendo
ascética, durmiendo en un
sepulcro vacío. Luego
pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el
desierto, más tarde se fue internando mucho más en el desierto, para vivir en
absoluta soledad.
De acuerdo a los relatos de san
Atanasio y san
Jerónimo, popularizados
en el libro de vidas de santos "La
leyenda dorada" que compiló el
dominico
genovés
Santiago de la Vorágine
en el
siglo XIII, Antonio fue
reiteradamente tentado por el
demonio en el desierto.
La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la
iconografía cristiana,
representado por numerosos pintores de fuste.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que
organizó en un grupos de
ermitaños junto a
Pispir y otro en
Arsínoe. Por ello, se le
considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al
atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se
retiró al monte Colzim, cerca del
Mar Rojo como ermitaño.
Abandonó su retiro en
311
para visitar
Alejandría y predicar
contra el
arrianismo.
Jerónimo de Estridón, en su vida de
Pablo el Simple, un
famoso decano de los anacoretas de
Tebaida, cuenta que
Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el
cuervo que, según la
leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de
pan, dio la bienvenida a
Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con
la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los
sepultureros y los animales.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una
jabalía con sus jabatos
(que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los
animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier
alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un
animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por
esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la
impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los
animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio
del famoso San Antonio, por lo que corría la su fama. En la teología el colocar
los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había
entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la
creación.
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